¿Por qué importa la corrosión?
Cuando una fijación se oxida, no solo se daña la fijación — la integridad del ensamblaje está en riesgo. Un remache o tornillo oxidado puede volverse imposible de retirar, puede manchar el material circundante y puede perder su resistencia.
Acero zincado
Se aplica un recubrimiento de zinc sobre la pieza de acero. El zinc protege el acero contra la corrosión «sacrificándose» — es decir, se desgasta primero. Es una solución económica y común.
- Adecuado para aplicaciones de interior y de exterior moderado
- Bajo coste
- Si el recubrimiento se daña, la protección se debilita
Acero inoxidable
La resistencia a la corrosión está en el propio material — no es un recubrimiento, sino la estructura de la aleación. 304 y 316 son los grados más comunes; el 316 es más resistente a entornos con cloruros (mar, piscina).
- Larga vida, resistente al daño superficial
- Adecuado para contacto con alimentos, entornos marinos, exposición química
- Más costoso que el acero zincado
¿Cómo decidir?
Evalúe el entorno: Interior, seco → el acero zincado es suficiente. Exterior, húmedo → galvanizado de calidad o inoxidable. Mar, químico, alimentos → inoxidable 316. Los resultados del ensayo de cámara salina (ISO 9227) se usan para comparar la vida útil de los distintos recubrimientos.
Atención a la corrosión galvánica
Cuando metales diferentes están en contacto, puede producirse corrosión galvánica. Por ejemplo, colocar un remache inoxidable en un panel de aluminio puede hacer que el aluminio se corroa rápidamente en un entorno húmedo. La elección del material debe considerarse no solo para el remache en sí, sino también para las piezas con las que está en contacto.